miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un regalo, una misión

Si de algo estoy segura, es que el kamishibai llegó a mi vida como un regalo.
Sí,si, como un regalo, de esos que enamoran y no dejamos más.  Igual como cuando pequeños y nos dan ese juguete soñado; así mismo me pasó a mi.
Pero este regalo lo asumo con responsabilidad; con deleite pero a consciencia.
Este regalo me llega con sentido (retomando la idea del sentido), pero también con ilusión.
Ilusiono encantar a nuevos lectores, acercar lecturas a los que por razones diversas no tienen acceso a ellas, a que la gente sueñe y se motive...a que las mentes sean despiertas y claras.
Ilusiono que quien  desee un libro pueda acceder a él,  a historias, a cuentos; por simple derecho humano universal. Y que exista un apoyo  en serio de las entidades que deben hacerlo por discurso y por obligación.
Ilusiono niños creativos y adultos con  más espíritu de niños.
Y por eso y más es que mi regalo tiene un objetivo que siento hoy más que antes, debo defender.
Seguiré animando y acercando lecturas, historias a cuantos más pueda...hasta que finalmente también les pueda llegar a hacer sentido.   

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